Inter Miami derrotó 5-3 a FC Cincinnati el miércoles en un partido de ocho goles que cambió de dueño varias veces antes de cerrarse con otro golpe de Lionel Messi. El equipo de Florida estuvo dos veces abajo en el marcador, pero terminó imponiéndose en una noche en la que el argentino firmó dos goles y una asistencia.
El arranque fue caótico desde el primer tiempo. Un despeje de Matt Miazga rebotó en Messi y terminó en el primer gol de Inter Miami, pero FC Cincinnati respondió con un penal de Kevin Denkey y luego con un tanto de Pavel Bucha al segundo poste para ponerse por delante. La igualdad llegó en el minuto 55, cuando Messi marcó para nivelar el encuentro y prender de nuevo a su equipo.
La respuesta de Cincinnati no tardó. Evander volvió a adelantar al conjunto local después del empate de Messi, en un partido que ya había dejado claro que nadie iba a esconderse atrás. Inter Miami encontró entonces otro pase decisivo de su capitán: Messi asistió a Silvetti para el tercer gol del equipo, y más tarde Berterame aprovechó un error local para poner el 4-3 en una jugada que dejó el cierre abierto, pero cada vez más inclinado hacia Miami.
La sentencia llegó en el minuto 89, cuando Celentano marcó en propia puerta y selló el 5-3 definitivo. El resultado dejó a Inter Miami con una victoria amplia, pero también con la imagen de un equipo que vive al borde del desorden y que suele resolver sus partidos en el filo de la producción de Messi.
Esa es la lección que deja otra noche de fútbol abierto: entrar en un duelo de goles contra Lionel Messi e Inter Miami es una apuesta peligrosa. Cincinnati marcó tres veces y aun así terminó desbordado por un rival que convirtió el intercambio de golpes en ventaja, y que volvió a demostrar que en partidos así cualquier descuido se paga caro.

